No hay plaga de déficit atencional



El déficit atencional forma parte de una serie de “enfermedades” con las cuales se trata de justificar el gran número de fracasos educativos. De hecho se puede decir que cuando los problemas en la sala no se explican por el origen económico del niño (las “enfermedades sociales”, para seguir en esta línea), se recurre a problemas genéticos o bioquímicos que culpan a los niños de su falta de interés en lo que les están enseñando, dejando otra vez intacta la credibilidad del sistema educativo. La solución en uso hoy es, entonces, medicar a estos niños, que son cada vez más, como si el déficit atencional se estuviera transformando en una plaga. Para la otra plaga, las enfermedades sociales, se recurre a segregar, semaforizar, hacer lugares de excelencia y botaderos: la vieja estrategia de los cordones sanitarios.

Ken Robinson, investigador en educación, plantea en este didáctico video una perspectiva que vale la pena tener en cuenta: no son los niños los que tienen el problema sino el sistema educativo hecho para una sociedad industrial que ha desaparecido y que enseña un corpus de conocimientos que no tienen sentido para los niños. Por lo pronto, esa educación deteriora la capacidad de pensar en forma divergente y lateral, sostiene Robinson, y aleja a los niños de las condiciones naturales que traen. En el pensamiento divergente está la semilla de la creatividad.

Robinson plantea temas muy de fondo de manera simple en este video que nos recomendó Andrea Precht, directora del Centro de Innovación y Calidad de la Docencia de la Universidad de Talca. Ver este video le tomará sólo 11 minutos y seguramente le provocará ideas divergentes.

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